“Breves consejos para aquellos que desean iniciarse en la apasionante aventura de escribir un libro”.

LA MOTIVACIÓN

Escribir un libro es un gran viaje inacabado hacia el subconsciente, una proyección de todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos y que después traducimos en palabras de tinta.

Nunca hay que carecer de una buena motivación para escribir un libro, porque durante el trayecto narrativo pueden suceder muchas cosas que amenacen con apagar la llama y que nos empujen a desistir en nuestro empeño.

Los personajes, incluso los ficticios e imaginarios, deben ser reales. Tanto como nosotros mismos. Si no existe ese vínculo entre el autor y sus personajes, sencillamente nos convertimos en insípidos observadores. Una buena motivación al escribir es transmitir, cargar toda la fuerza emotiva y sentimientos de nuestros personajes en un mundo que se parece al nuestro, porque todos nosotros sufrimos en mayor o menor medida las mismas cosas, aunque a veces, cuando nosotros nos hemos quedado sin palabras, son los libros quienes las expresan.

En ocasiones los personajes de un libro triunfan donde nosotros fracasamos y su experiencia narrativa nos ayuda a no cometer los mismos errores. Una buena motivación al escribir es procurar que la lectura no solo sea entretenida, y que mentalmente nos transporte a lugares y situaciones que de otro modo posiblemente no viviríamos, sino que además sea educativa.

Expresarte con libertad transmitiendo todo lo que sientes, lo que anhelas, detestas, temes o amas y que otras personas lo lean y lo compartan, es una experiencia muy reconfortante.

CORRECCIÓN ORTOGRÁFICA Y DE ESTILO

Algunos escritores comienzan a teclear su relato sin detenerse en las palabras, solo escriben lo primero que se les ocurre, dejan que las ideas fluyan sin orden, como si se tratara de una declaración grabada en audio. Después hay que darle forma, eliminar lagunas, vigilar contradicciones e inexactitudes y todo ello en un estilo característico, que sea fácil de seguir y sin errores ortográficos.

Lo que más ayuda a escribir una buena historia es haber leído otras. No podemos dar lo que no tenemos, de manera que debemos llenarnos e imbuirnos de los relatos que otros escribieron.

La ortografía, lamentablemente es una de los aspectos más deficientes de la enseñanza moderna, si a ello unimos la escritura apresurada y los mensajes a través de soportes electrónicos, nos encontramos con un gran desconocimiento de nuestras lenguas y voces. Un escritor debe ser muy exigente con su ortografía, tiene una grave responsabilidad de comunicación.

INVESTIGACIÓN

La investigación probablemente sea una de los aspectos más emocionantes de la escritura, ahora hay muchos medios online de investigación, enciclopedias, hemerotecas, incontables bibliotecas y biografías, pero no debemos olvidar que las mejores investigaciones se realizan a pie y se anotan en una libreta. En internet pululan sin control toda clase de falacias, supuestos y errores que podrían destruir en cuestión de minutos la verosimilitud de cualquier historia.

PUBLICACIÓN Y REPRESENTACIÓN

Publicar un libro no es tarea fácil. Más de 70.000 títulos se quedan cada año en la estanterías sin ver la luz y solo unos pocos consiguen abrirse camino entre el maremágnum de ofertas engañosas, concursos politizados y la desconfianza comercial hacia autores noveles.

Imprimir 300 ejemplares, correctamente maquetados y con el diseño de cubiertas cuesta una pequeña fortuna, por lo que algunos caen en las redes de supuestas editoriales libres que te ofrecen la publicación en papel de 10 o 20 ejemplares, (que son los que habrás de regalar a tu familia, amigos o compañeros), y aquí se acaba la apasionante aventura de la escritura. Todo ello cuando en el mejor de los casos no peligren tus derechos de autor.

Muchas editoriales aceptan manuscritos en papel. Esta es para mí, la mejor opción. Encontrar un equipo editorial que confíe en tu historia y que esté dispuesto a promocionarla. Ellos se encargarían de difundir la obra y distribuirla.

Cuando el libro llega por fin terminado a tus manos, necesitas respirar despacio y palpar el fruto de un arduo trabajo. No sabes aún si tendrá éxito, pero sí sabes que lo echarás de menos, porque te acompañó a todas partes, porque estuvo en tus sueños y ahora camina solo.

Manuel Julián

Texto original

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...