Esta portada del suplemento de The New Yorker es de hace 3 años, pero resume muy bien esa realidad social sobre los jóvenes «sin futuro» o al menos con uno muy distinto al que habían imaginado.
Un joven graduado de la promoción del año pasado está realizando trabajos de jardinería. En este caso agitando las ramas de un árbol para que caigan los birretes de la ovación de este año (2016). Otro joven se le queda mirando y en su cara se dibuja una mueca de asombro y al mismo tiempo decepción.

He visto a esos jóvenes doctorados repartiendo pizzas o realizando tareas de buzoneo. Maestros barriendo calles y sirviendo cafés.
¡Qué le vamos ha hacer! Parece que estos no sin buenos tiempos…, aunque sí son los únicos de los que disponemos.

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