Mañanas que se parecen

 

 

Prefacio

 

 

                                      La pantalla blanca de un ordenador, una taza de café y Golden Heart en mi reproductor de discos. Todo presagiaba un gran comienzo.

En 2012 fui a Polonia para recoger un premio, un reconocimiento profesional por fomentar los valores de empresa. No estuve mucho tiempo, en realidad fueron tres días, pero paseando por las calles de Sopot y Gdansk surgió el personaje principal de un nuevo relato. Era un músico que tocaba el oboe en la puerta de una iglesia.

No conversé con él, yo no hablaba polaco ni él hablaba inglés. Pero su música transmitió todo el mensaje. Era temprano, la luz anaranjada y cálida de las farolas todavía iluminaba el suelo de adoquines.

El músico me hizo un guiño cuando dejé caer unas monedas en su estuche, fue un simple gesto, y en ese momento me convenció.

Regresé a la habitación del hotel y me senté delante de la ventana, era un día nublado y pronto el cristal se llenó de gotas de lluvia, y entonces lo supe, la tristeza del oboe y de la lluvia crearon la atmósfera ideal para la portada de este libro.

Ahora, casi siete años después de aquel paseo por Sopot han dado su fruto y puedo por fin presentar este libro: “Mañanas que se parecen”. Un historia basada en la vida y peripecias de un músico polaco.

Adam Badziag solo tenía dos referentes en la vida, la música y Andzie, pero cuando una de ellas se desmorona, la otra pierde también su sentido. Este por lo tanto es un libro sobre el amor que después de atravesar un abrasador desierto se disipa con la primera brisa de primavera.

                                   He reído, me he emocionado y sufrido con la vida de Adam y el motivo quizá se deba a que no hablaba únicamente de él sino de todos nosotros cuando alguna vez la vida nos decepcionó tanto que nos creíamos, igual que él, perdidos y desorientados.

La lectura intimista de este relato puede lanzarnos algunos mensajes sobre nuestro propósito en la vida, si hemos sido capaces de descubrirlo, y las innumerables situaciones que pueden hacer peligrar todas nuestras expectativas.

La infancia de Adam era un desastre y su vida después estaba repleta de incógnitas que no serían fáciles de resolver. Este es un libro en el que la mayoría de sus personajes no son lo que parecen, en el que los sucesos experimentan cambios de ritmo,  giros inesperados y que no siguen un orden cronológico.

                                    Las ciudades en las que se desarrolla la historia son principalmente: Barcelona, Gdansk, Múnich y Londres. Cada una de ellas causa una profunda huella en la vida de Adam. Ha sido un verdadero reto crear los ambientes de los lugares que todavía no he visitado, principalmente de Múnich y Londres, aunque como en otros casos, he contado con buenos colaboradores. Alguien dijo que esto en sí mismo era bueno para mí porque ponía a prueba mi aptitud creativa y que si con un solo guiño en Polonia he construido la vida de un nuevo personaje, ¿qué habría pasado si hubiera dedicado un par de meses a visitar el resto de Europa?

De entre todos mis “colaboradores” destaca mi editora, Violant Muñoz. Cuando le hablé de este nuevo libro me dijo que no podría leerlo hasta que regresara de vacaciones, pero que quería publicarlo en la primavera. Le pregunté cómo podía estar tan segura si todavía no había leído ni una línea y simplemente me dijo: “Me da igual el libro que sea. Es tuyo, luego es bueno”

He dicho de Violant que era una colaboradora, pero es en realidad el aceite que hace que los engranajes de Ediciones DêDALO continúen girando sin fricciones ni recalentamientos.

Algo que hace muy especial este libro es su presentación o prólogo, esta vez de la mano de dos amigos de la infancia. Tanto Farizo como Espuny compartieron conmigo ocho de los primeros años de mi vida. Un tiempo en el que todo cobraba forma y comenzaba a definirnos. Ellos no son escritores populares o mediáticos ni famosos periodistas o técnicos en filología, sencillamente son dos amigos que aprecian lo que hago y que han seguido mi obra desde el principio, y esto para mí es más importante que todo lo demás.

                                       Otras dos cosas que tampoco había hecho antes en mis anteriores libros ha sido una lista de los personajes principales, de las localizaciones e incluso de las canciones, doce de ellas, que como una Banda Sonora Original aparece con todo lo demás en las últimas páginas.

                                       La primera presentación del libro a principios de 2020 se realizaría en la emblemática biblioteca Santiago Rusiñol de Sitges. En cierto modo es natural que sea entre todos estos libros y en el lugar en el que Santiago Rusiñol comenzó a crear su obra, transformar su mundo y obsequiarnos con un valioso legado cultural y modernista.

Adam Badziag es hoy un profesor de música que vive en Bloomsbury. Tuvo una existencia de rutinas y actividades predecibles que en el fondo echa de menos, pero ya no es el mismo joven inseguro y enamoradizo que escuchaba baladas de los ochenta. La vida le ha zarandeado con suficiente fuerza como para que sus ojos no se cierren. Todavía le queda su oboe, su perro y algo parecido a la sensación de que por fin tenía las respuestas.

Manuel Julián

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