¿Será confiable?

Hay una delgada línea que separa el humanismo de la oportunidad de negocio. De todos es sabido que las principales compañías farmacéuticas son empresas muy poderosas con ramificaciones no solo comerciales, sino también políticas y que afectan todos los estratos de nuestra sociedad. Quizá este sea el mayor motivo de este agudo sentido de urgencia; ser los primeros en colocar la bandera y colonizar el mercado.

Una vacuna, para que sea eficaz necesita años de investigación y muchas pruebas o ensayos en candidatos de diferentes edades, sexo y antecedentes culturales o raciales. Porque detrás de la gran solución, suele haber efectos secundarios, imprevistos y daños colaterales que pueden hacer que el remedio sea peor que la enfermedad. Como decía el teniente John McClane: «No sabemos si ahora estamos mejor o peor que antes»

LA VACUNA OXFORD 

Según Upday Top News, Sanidad ha adquirido 31 millones de dosis de la vacuna de Oxford. El coste estimado es de 56 millones de euros y buena parte de esta ya estará disponible en diciembre (3.155.547 unidades). Dado que la posología de la vacuna es de dos aplicaciones por persona, estamos hablando de un promedio de 15 millones de inyecciones antes de la primavera.

 

¿Qué hace que la vacuna Oxford sea la mejor elección?

La vacuna de Oxford desarrollada por la farmacéutica AstraZeneca con sede en Reino Unido ya tuvo algunas contraindicaciones o reacciones adversas en un ciudadano británico, en el caso del fallecido en Brasil, se sostiene que solo había recibido el placebo y que el voluntario ya sufría complicaciones a consecuencia del Covid-19. Esta posible vacuna está en la fase 3 de las pruebas clínicas, la última antes de recibir la aprobación de los organismos reguladores.

El periódico The Times informó de que el programa completo para inocular a toda la población del Reino Unido, y que excluye a los niños, llevaría menos de seis meses desde la confirmación sanitaria.

El neurólogo e investigador adjunto de la vacuna de Oxford, Carlos Estévez, ha reconocido que no se pueden adelantar los resultados de un estudio que todavía no ha concluido.

«Antes de decir que la vacuna se puede administrar, tenemos que tener los resultados del ensayo clínico, y cuando los tengamos, si es eficaz, podremos estar muy contentos de que se pueda administrar esa vacuna a la población, pero no se pueden adelantar los resultados»

Sobre la eficacia de la vacuna, el investigador ha declarado que «ningún fármaco tiene un 100% de eficacia» aunque también ha puntualizado que para el caso de la vacuna del Covid-19 «sí se ha determinado que tiene que haber una eficacia aproximada de un 50%».

La de Oxford no es la única vacuna encargada por la Unión Europea. Hay hasta siete en estudio que podrían distribuirse si fueran eficaces y seguras entre los países miembros. Han proliferado otros intentos de liderar la hegemonía de la vacuna en todo el mundo. Una de esas propuestas fuertemente marcada por la controversia es la vacuna rusa. El ensayo de la vacuna Sputnik V, todavía en desarrollo y que implica a más de 40.000 voluntarios, ha sido muy defendida desde Moscú por el propio Putin que dijo en una declaración:

“Estamos dispuestos a compartir nuestra experiencia y a continuar interactuando con todos los Estados y estructuras internacionales, incluido el aprovisionamiento para otros países de la vacuna rusa, que ha probado su fiabilidad, su seguridad y su eficacia”.

Sin embargo, según la agencia Reuters, el 14% de los participantes expuestos a los ensayos clínicos sufrieron efectos secundarios como fiebre y dolor muscular.

La crisis sanitaria actual está permitiendo dar a conocer a todo el mundo los detalles, en ocasiones minuciosos de cada una de las investigaciones de nuevas vacunas para poder adquirir cierto criterio personal. La sociedad, de repente, se ha interesado en temas científicos sobre los que hace escasos meses no entendía, como por ejemplo el funcionamiento del sistema inmunitario. Por este motivo, las revistas de divulgación científica han aumentado sus ventas.

Aún es pronto para determinar una «solución eficaz», aunque la comunidad internacional, especialmente desde Europa, está apostando por la vacuna desarrollada en la Universidad de Oxford. En cualquier caso, el tiempo dirá si es mejor «malo conocido» o como en la ley del popular astrofísico Murphy «Si hay una sola posibilidad de que algo salga mal, alguien lo hará»

Por lo tanto nos encontramos igual que en el caso de la vacuna contra la gripe en una situación de elección personal. No tenemos aún toda la información y mucho de todo lo que se ha publicado apunta a una especie de guerra comercial por poner el cascabel al gato, más que por encontrar una verdadera solución que controle la pandemia.

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