Los calmantes y analgésicos arrastraron a Lorenzo hasta un profundo sueño. Su mente regresó revoloteando como un pájaro asustado al cobijo de un nido imaginario. Su inconsciente se posó sobre la playa.

Desde el primer momento en que escuchó la voz rasgada de Neil Diamond supo que esa canción se adheriría como una segunda piel a su memoria.

Ethel caminaba descalza por la orilla de la playa. Lucía un alegre vestido de lunares y llevaba sus zapatos en la mano.

Mientras el rumor de las olas acunaba el sonido de la radio, los pies de Ethel se llenaban de espuma de mar. Sus ojos, invadidos por el azul infinito se alejaban hasta la línea del horizonte donde el atardecer era suave y evocador.

Lorenzo, hechizado por cada uno de sus sencillos movimientos, no podía dejar de mirarla.

Profundamente dormido en su cama de hospital, Lorenzo seguía inconscientemente los pasos de Ethel en la playa, mientras tanto en la radio de sus sueños sonaba “Love on the rocks”, y a lo único que Lorenzo temía en ese momento era a despertarse.

Png NdA Libro imágen

 

En Yacutia, Siberis

 

Sus botas crujían en el hielo como el velcro mojado, luego se sentó a fumar de su pipa, una picadura de tabaco y otras hierbas recolectadas por él mismo, de las que era mejor no conocer su procedencia. Minutos después se acercó el más pequeño, sus manos todavía olían a ubres de reno.

Lorenzo estaba allí, a cierta distancia, pero podía oírlo todo, hablaban el dialecto de los pastores nómadas de Siberia, lo escuchó por primera vez en tercer curso de etnología regional.

─Padre

─Uhmmm

─¿De qué está llena la Luna cuando es Luna llena?

─El viejo nénet le miró con aspereza, sabía que el niño no desistiría. Sus preguntas eran así, parecían improvisadas, pero no lo eran:

 ─Está llena de los sueños que no se cumplen.

─Entonces, ¿por qué brilla?

─La Luna enciende los sueños que se apagan en nuestra mente para mantenerlos vivos.

La absurda explicación del viejo al pequeño ordeñador de renos arrancó una leve sonrisa del hostigado rostro de Lorenzo, luego se quedó solo, mirando la Luna, deseando que aquella historia fuera cierta, que sus sueños no se apagaran nunca.

Nubes de Azafrán –  Fragmento

 

“Lo que siempre había temido, es lo que hoy no podía eludir. Recordó enseguida cómo se había sentido al subir al avión en Madrid. No hay donde esconder el amor que se rompe. No existe mayor desesperación que la de recomponer sus diminutos trozos en plegarias de anhelos, pasos adormecidos y ausencias. Voces que se desvanecen en el atardecer de los tiempos. Sutil parpadeo de llama debilitada que no se puede extinguir, que continúa ardiendo en la llama de la esperanza, del deseo de creer, de negarse a renunciar porque ella lo era todo y no sabría, no podría vivir otra vida que no fuese la que ambos habían construido, una a su lado”.

Nubes de azafrán

Página 208

“Hay imperfecciones que lo hacen todo perfecto, una bombilla fundida crea una inesperada sombra, una nueva atmósfera que a su vez provoca una nueva perspectiva tridimensional, un nuevo ambiente que evoca en nosotros los recuerdos que se ocultaban en la monotonía de la luz”.

Nubes de azafrán

Página 249

 Localizaciones

 Sierra de Atapuerca. Burgos

Siberia Oriental

La India, Nueva Delhi

http://www.jlfuentetaja.com/
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